jueves, 7 de julio de 2016

'Gales' Bale

La selección de Gales acaba de conseguir, tal vez, la más grande hazaña en su historia futbolística: llegaron hasta la semifinal de su primera Eurocopa y, a pesar de no lograr clasificar a la final, enamoraron al mundo con una clara idea de juego, y una adaptación de la estrategia acorde a cada partido, gracias a su director técnico, Chris Coleman.

Uno habla de Gales y su historia en el mundo del fútbol y desconoce muchas cosas. “Gales está para otros deportes, como el rugby” dicen algunos. Otros, un poco más informados, recuerdan a la selección mundialista de Suecia 1958 que llegó hasta Cuartos de Final de dicho certamen, siendo eliminados por la futura campeona del torneo, Brasil, de la mano de un joven  Pelé.  Pero otros, en cambio, recuerdan individualidades a través de los años de la selección galesa en el campo, en los que destacan: Neville Southall, ganador de la Liga Inglesa con el Everton en 1985 y 1986, además de ser el segundo jugador con más participaciones en selección; el gran Ian Rush, Bota de Oro 1984 y tercer máximo anotador del Liverpool; Craig  Bellamy, revelación del 2002 y goleador con el Liverpool; o la leyenda viva del Manchester United, “el soldado” Ryan Giggs, el deportista más laureado en la historia con 36 títulos.


Pero en la actualidad, existe un dragón galés, un jugador que cargó con el peso de heredar aquel dorsal  ‘11’ en la selección, justamente de Giggs, y que condujo a “the dragons” a éstas instancias de la Eurocopa, en su primera clasificación. Dicho jugador es Gareth Frank Bale.
Después de todo lo hecho, no creo que alguien discuta que el jugador del Real Madrid ha hecho historia, pero ¿es Gareth Bale el jugador más importante de todos los tiempos en Gales?



Para muchos, los fanáticos de aquel Manchester United que campeonaba todo lo que se le pusiera al frente, de la mano de Alex Ferguson, ese ‘título’ lo ostenta Ryan Giggs. Sin embargo, desde Anfield vociferan que Ian Rush, ídolo en la ciudad de los Beatles debería ser el indicado. Y no es para menos, es el que más anotó a su clásico rival, el Everton, con 25 tantos.

“¿Gareth Bale? ¿Aquel jovenzuelo ‘sobrevalorado’ que no ganó ningún título en Inglaterra y aún así fue el traspaso más costoso de la historia? Es una falta de respeto el apenas mencionarlo”. Pues no. Tal vez, a su corta edad, es algo anticipado ponerlo como el más importante, pero ha conseguido algo que ninguno de los ya mencionados anteriormente pudo lograr.

Es cierto, el no fue el único que remó hacia el mismo lado para lograr dicha hazaña. Aaron Ramsey también fue pieza clave de la escuadra, al igual que el capitán Ashley Williams, o el mismo Joe Allen. En cambio Giggs no tenía compañía de tanto peso futbolístico en su mejor época, al igual que Rush. Pero la diferencia es lo que transmite el hombre de la coleta a sus compañeros. Ese liderazgo, cambiarle la mentalidad al equipo, metiéndoles en la cabeza que pueden jugar un partido de igual a igual con quien sea, y no sentirse menos que nadie, con una cinta de capitán que no es física, pero que la lleva tatuada en el brazo.




Es que Bale no es el mismo jugador con la piel blanca del Real Madrid, que con la ‘roja’ de Gales, con ésta última se convierte en un dragón que hace fuego por la boca y fútbol con los pies, un dragón que llevó a su equipo a la clasificación de la Eurocopa 2016, y cuando cualquiera pensaba que se contentarían con eso, los condujo a ser líder de su grupo y a ser uno de los cuatro primeros del campeonato. Y no se sorprendan si es que clasifican a Rusia 2018, ya que con esa mentalidad ganadora que disponen, no van a parar hasta lograrlo.



Ese es Gareth Bale, el que lucha el último balón en el minuto 93’ a pesar de ir perdiendo 0-2, como si el resultado aún tuviera solución; el que, aún acalambrado, saca el balón de su área para empujar al equipo hacia la portería contraria. Un jugador todoterreno que se potencia con la casaquilla de su país, y que por eso y más, llega a ser el más importante en mi opinión. Razones sobran, y años para seguir argumentando, también.


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